Todas las personas utilizamos artículos de higiene personal; sin embargo ¿conocemos cómo es el proceso por el cual éstos son fabricados? En muchos casos, tener en nuestro baño un shampoo que no irrite nuestros ojos significó un gran sufrimiento para otro ser vivo.
La mayoría de los consumidores desconocemos los métodos de producción de artículos que habitualmente consumimos. En muchos casos, implican el sacrificio y sufrimiento de muchos animales recluidos en los laboratorios.
Cada año, millones de animales son sometidos a dolorosas pruebas que deben padecer en vida a fin de mejorar la calidad del producto que luego utilizamos en nuestro hogares; muchas veces estas pruebas están ocultas tras leyendas como Dermatológicamente testeado.
¿Sabés cuántos conejos tuvieron que padecer ceguera a fin de que el shampoo que usamos no irrite los ojos? ¿O cuántos animales de pieles delicadas sufrieron para lograr que nuestros maquillajes sean aptos para pieles sensibles? .
Afortunadamente se han podido desarrollar métodos de prueba que no incluyen a otros seres vivos en el proceso y que permiten, de manera más rápida y efectiva, alcanzar los mismos resultados.
Afortunadamente se han podido desarrollar métodos de prueba que no incluyen a otros seres vivos en el proceso y que permiten, de manera más rápida y efectiva, alcanzar los mismos resultados.
En nuestro país contamos con diversas opciones al momento de elegir qué comprar, sólo tenemos que comenzar a prestar atención al momento de realizar nuestras compras. En la página de este blog, en la sección: “Consumí informado” te detallamos algunas de las empresas que aún realizan testeos en animales.
La próxima vez que vayas a elegir un producto, leé la etiqueta con atención; los artículos que no son testeados en animales habitualmente tienen la leyenda “No probados en animales”. También es importante que nos detengamos unos minutos a leer la lista de componentes con los cuales se producen. Evita comprar productos que contengan: Aceite de Visón, Aceite de Tortuga, Almizcle o Musk (que cuando no es indicado como vegetal, proviene de glándulas de cérvidos), Ambar, Carmín(obtenido de la cochinilla), Colágeno (puede ser vegetal pero requiere certificación), Elastina, Esperma, Glicerina, Placenta, Queratina, Reticolina, Seda y derivados, Shellac, Timo, Zibetto. (Manual de educación para un consumo consciente – Argentina)
No debemos olvidar que como consumidores tenemos el poder suficiente como para hacer que las cosas cambien, así que la próxima vez que vayas al supermercado o a la farmacia aprovecha la oportunidad y REIVINDICÁ LA VIDA!

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