junio 02, 2010

Inundados por las bolsas





Un día abrí la alacena de la cocina y una avalancha de colores se precipitó sobre mí; describiéndolo de esta manera suena como un hecho romántico y emocionante pero si tenemos en cuenta que esta montaña que se me vino encima era plástica y rugosa, la cosa no parece tan divertida.


Esto me hizo reflexionar sobre la cantidad de basura que día a día generamos y que quedará como herencia para nuestros hijos, nietos, bisnietos y más (¡un verdadero legado indestructible!).

Las bolsas pláticas ingresaron al mercado en los años 70 y rápidamente se instalaron en la vida cotidiana de las personas gracias a que supermercados y despensas comezaron a ofrecerlas como un servicio para sus clientes y como un medio para publicitarse a bajos costos.

Una bolsa plastica está confeccionada con materiales derivados del petróleo y el gas, demorando al menos 100 años en desintegrarse pero el daño que le ocasionan a nuestro planeta no termina allí, ya que una vez desintegradas se convierten en partículas tóxicas que continuan contaminando el suelo.

En la actualidad se calcula que anualmente en el planeta circulan alrededor de 500 mil millones y un billón de estos objetos, siendo el plástico el material que ha tenido un mayor crecimiento entre los residuos que desechamos en los últimos 35 años.
¿Dónde crees que van? Hoy es habitual encontrar en pleno paisaje campestre uno de estos elementos enredados en algún árbol o flotando sobre el cauce de un río. En China las llaman basura blanca y en Australia se convirtieron en la flor nacional por encontrarlas entremezcladas con la flora autóctona del país.

Afortunadamente, poco a poco vamos tomando consciencia de este peligro, y los gobiernos están comenzando a exigir que las bolsitas que entregan las despensas sean biodegradables. Sin embargo, frente a esto, la ONG Greenpeace plantea: “Presentar a las bolsas biodegradables como una solución al problema promueve continuar con el consumo irresponsable de las mismas. El consumo y descarte de las bolsas de plástico es parte de un problema mucho mayor, que necesita ser solucionado previamente, antes de que la biodegradabilidad de las bolsas juegue un papel realmente útil y positivo.”

Por otra parte, comienza a ser cada vez más frecuente encontrarnos con personas que asisten a los centros comerciales con sus bolsas retornables; de a poco estamos regresando al carrito que nuestras abuelas utilizaban hace varios años atrás.
Incluso, varios supermercados ofrecen a sus clientes adquirir bolsas de tela a bajo costo buscando de esta forma de disminuir su consumo.
Frente a esto, como ciudadanos responsables, tenemos la opción de decir “Tengo mi propia bolsa, gracias” y comenzar a reducir la basura del planeta.
Así que, ¿qué te parece si nos sumamos a esta iniciativa y permitimos que la bolsa de la compras vuelva a ocupar un lugar en nuestras cocinas?

Si querés informarte más sobre iniciativas sociales vinculadas con el uso de bolsas ecológicas, ingresa a http://www.nousobolsasplasticas.com/

2 comentarios:

Anónimo dijo...

TENEMOS OTRA IDEA PARA DISMINUIR EL USO DE LAS BOLSITAS: LLEVAR EN EL BAUL DEL AUTO UNO O DOS CANASTOS DE PLASTICO RIGIDO, BAJARLOS EN EL SUPER E IR DEPOSITANDO ALLÍ LOS PRODUCTOS CUANDO PASAMOS POR LA CAJA. NO SOLO EVITAMOS LAS BOLSAS SINO QUE AL LLEGAR A CASA SOLO TENEMOS QUE BAJAR UNO O DOS CANASTOS...

Laura dijo...

Buenísimo tu aporte!!! Gracias por la idea!!!