julio 08, 2010

La responsabilidad no se va de vacaciones


Y llegó julio… para muchos significa un parate a la vida agitada del año, que generalmente en esta segunda parte suele volverse más vertiginoso. Con este mes, muchos respiramos aliviados porque llegan las vacaciones de invierno.
Entonces, este es un buen momento para que reflexionemos sobre algunas cuestiones vinculadas con el turismo responsable porque aunque estemos relajados y descansando, nuestra responsabilidad como consumidores conscientes no debe tomarse vacaciones.

El turismo responsable se define como toda actividad turística que los turistas y los agentes turísticos realizan con respeto por los lugares de acogida tanto desde lo medioambiental como desde el plano cultural, social y económico. Estas acciones requieren que tanto la comunidad receptora como las autoridades públicas locales las acepten, respeten y fomenten; buscando mejorar las perspectivas de futuro de cada zona.
El turismo tiene importantes efectos sobre el planeta y también es un factor fundamental en desarrollo sostenible de mucha sociedades. Sin embargo, podemos hablar de desarrollo sostenible mientras sólo respondamos a las necesidades de los turistas y no tengamos en cuenta las repercusiones locales ni medioambientales que se producen en las espacios turísticos a los que asistimos.
Entonces, vale preguntarnos ¿cómo podemos disfrutar de una merecidas vacaciones aportando al crecimiento del lugar al que iremos?
En primer lugar, tenemos que tener presente que este momento del año, siempre tan esperado, suele ser un momento de “relajación” y también un momento en el que nuestros niveles de consumo aumentan y se modifican. Para que los efectos de este cambio no perjudiquen el entorno, te sugerimos algunos aspectos que no debemos olvidar durante estos períodos de descanso:

  • Al planificar nuestro viaje, tratemos de contratar servicios de agencias que respetan el medio ambiente y los derechos humanos.
  • Tener en cuenta al momento de elegir el lugar a visitar, que sea una destino que respeten criterios de sostenibilidad urbanística (por ejemplo, evitar hoteles y urbanizaciones en primera línea de playa, restaurantes construidos sobre la arena, campos de golf en zonas de sequía, etc.)
  • Seamos cuidadosos en el uso de los recursos naturales (como el agua y la energía), recordemos que estos son limitados y escasos.
  • Tratemos de minimizar la producción de residuos y si estamos en espacios al aire libre, nos aseguremos que la única huella que dejemos sea la de nuestro calzado.
  • Al comprar regalos y recuerdos, tratemos de adquirir productos del mercado local. Esto favorecerá la economía local.
  • No nos llevemos flora y fauna local que esté protegida. Con esto sólo favorecemos que estas especies se extingan más rápidamente. Disfrutemos de los espacios naturales, pero sin dañarlos.
  • Hagamos un uso responsable del transporte. Esto implica utilizar lo menos posible medios de movilidad que generan mayores niveles de contaminación. Por ejemplo, si utilizamos transporte público estaremos utilizando vehículos que movilizan a mayor cantidad de personas por lo que el impacto contaminante es menor y por otro lado nos da la posibilidad de integrarnos más profundamente a la vida del lugar. Otro medio beneficioso para el medio ambiente es la bicicleta; es rápido, no contamina y nos ayuda a mantenernos en forma.
  • Promover acciones de respeto hacia las personas que integran la comunidad. Esto quiere decir, por ejemplo, evitar regatear excesivamente los precios en los productos a consumir ya que esto puede implicar la explotación en el proceso de producción del mismo.
Si ya tomaste nota de todas estas sugerencias, podés comenzar a armar tu valija y… ¡a disfrutar de una vacaciones sustentables!


Fuentes consultadas:
Manual de educación para un consumo consciente

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